
Con el inicio del año escolar, miles de estudiantes de nuestro país se reencuentran con la lectura, una de las actividades fundamentales de su formación. A través del Plan Lector se fomenta el hábito de la lectura desde la infancia hasta la enseñanza media.
El origen del Plan Lector en Chile se remonta a las bases de la educación formal en el país. Sin embargo, fue con la Reforma Educativa de 1965 cuando la obligatoriedad de la lectura tomó un enfoque estructurado dentro del currículo escolar.
En 1998, el Ministerio de Educación impulsó la Reforma Educacional, que estableció las primeras listas oficiales de textos sugeridos para cada nivel educativo. Posteriormente, en 2005, se consolidó la política de fomento lector con la creación del Plan Nacional de Fomento de la Lectura – Lee Chile Lee, el cual fortaleció la estructura del Plan Lector Escolar y promovió iniciativas como bibliotecas escolares, ferias del libro y programas de lectura digital.
Diez años después, en 2015, el Plan Nacional de la Lectura integró nuevos enfoques, incluyendo una mayor diversidad de autores contemporáneos, literatura infantil y juvenil, y estrategias para formar a los docentes como mediadores de la lectura. En 2021, se lanzó una nueva versión del Plan Nacional de la Lectura, fortaleciendo la educación lectora con un énfasis en la diversidad y en la digitalización de los textos escolares, ampliando el acceso a recursos digitales para fomentar la lectura en todos los niveles educativos.
En cuanto a los textos que han marcado generaciones de escolares en Chile, se han considerado principalmente a clásicos de la literatura universal y latinoamericana. Entre ellos destacan obras como “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry o “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Mientras que en la literatura nacional, nombres como Baldomero Lillo, junto a autores como Francisco Coloane e Isabel Allende, han ocupado un lugar privilegiado en la formación lectora de los estudiantes.
En los últimos años ha habido un esfuerzo por diversificar los títulos incluidos en el Plan Lector, con la incorporación de literatura infantil y juvenil más actual, además de obras de autores y autoras contemporáneos.