
Este 9 de agosto conmemoramos 127 años del nacimiento de Marta Brunet Cáraves, autora clave de la narrativa chilena del siglo XX y segunda mujer en recibir el Premio Nacional de Literatura, en 1961. Su escritura, marcada por su conexión con el mundo campesino y una mirada profunda sobre el ser humano, abrió caminos para una literatura femenina audaz y comprometida con su entorno social.
Criada en el fundo Pailahueque, en la comuna de Ercilla, Región de La Araucanía, Brunet desde niña se vinculó con el mundo rural y la realidad del campo. A los siete años ya escribía obras de teatro y a los catorce viajó por Europa, donde entró en contacto con autores como Marcel Proust, Miguel de Unamuno y Luigi Pirandello, que influirían en la profundidad psicológica de sus futuras protagonistas.
Su consagración llegó con “Montaña adentro” (1923), novela inspirada en un viaje a Curacautín, que fue alabada por la crítica y que la posicionó como referente de una narrativa criollista con voz femenina. Sin embargo, su retrato sin tapujos del mundo rural, la maternidad solitaria y la figura femenina fuera de los moldes tradicionales le valieron también duras críticas de los sectores conservadores.
Durante las décadas de 1930 y 1940, amplió su producción con novelas como “Reloj de sol”, “Aguas abajo” y “La mampara”, mientras se desempeñaba como cónsul honoraria y agregada cultural en Argentina, Brasil y Uruguay. En esta etapa, su literatura dio un giro introspectivo y simbólico, tal como se aprecia en obras como “Raíz del sueño” y “María Nadie”.
Brunet murió en 1967, pero su legado nos acompaña hasta el día de hoy, siendo una figura imprescindible para entender la evolución de la narrativa chilena y la voz de las mujeres en la literatura latinoamericana.




