
Cada 16 de octubre se celebra en Chile el Día del Profesor, fecha que coincide con la creación del Colegio de Profesores y que rinde homenaje a la invaluable labor de quienes dedican su vida a la educación. En esta conmemoración, destacamos a un grupo de escritores que también ejercieron la docencia, cultivando el conocimiento en niños y jóvenes de diversos rincones del país.
Una de las voces actuales que encarna este vínculo entre literatura y enseñanza es la reciente ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2024, Rosabetty Muñoz, quien, además de poeta, es profesora. Estudió Pedagogía en Castellano en la Universidad Austral de Chile, donde sobresalió tanto por su desempeño académico como por su temprana vocación literaria. Hoy reside en Ancud, donde enseña a niños y jóvenes, compartiendo su oficio y su pasión por el lenguaje con nuevas generaciones del sur del país.
Junto con esta poeta, destacamos a un antipoeta que también dejó huella en las aulas: Nicanor Parra, quien enseñó a numerosas generaciones. “Soy profesor en un liceo obscuro, / He perdido la voz haciendo clases”, escribió en Poemas y antipoemas (1954), reflejando el esfuerzo cotidiano de la enseñanza. Parra se tituló como profesor de Matemáticas y Física en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y ejerció durante años en distintas instituciones, incluso enseñando literatura a ingenieros y científicos.
Finalmente, recordamos a nuestra primera Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, quien inició su labor docente a los 14 años en escuelas rurales del norte chico, entendiendo la educación como una extensión del amor y la justicia social. “Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase”, escribió, demostrando su enorme vocación por esta labor.




