El pasado miércoles 5 de agosto conmemoramos el nacimiento de Jenaro Prieto, escritor, periodista y abogado, reconocido por su mirada crítica sobre la sociedad chilena de su época y por un estilo que combinó humor, ironía y sátira. Aunque también incursionó en la política y la pintura, fue en la literatura y el periodismo donde más se le recuerda, especialmente a través de las páginas de El Diario Ilustrado, medio que marcó su vida hasta el final de sus días.

Su obra literaria alcanzó amplia notoriedad con El socio, publicada en 1928 y que sigue siendo reeditada en la actualidad. La novela tuvo una rápida recepción entre los lectores, agotó su primera edición en menos de un mes, fue traducida a distintos idiomas y dio origen a una serie de adaptaciones teatrales. Sin embargo, dos años antes había debutado en la narrativa con Un muerto de mal criterio, mientras que en paralelo reunió parte de su producción periodística en los libros Pluma en ristre y Con sordina.

A lo largo de su carrera, Prieto utilizó el humor como una herramienta para comentar la actualidad política, social y cultural del país. Firmaba sus artículos con la letra "P", una marca que pronto se hizo reconocible entre los lectores, y desde sus columnas defendió la libertad de expresión, abordando la contingencia con una mirada crítica que lo convirtió en una de las voces más influyentes del periodismo chileno de la primera mitad del siglo XX.

Jenaro Prieto falleció el 5 de marzo de 1946, el mismo día en que terminaba su vínculo con El Diario Ilustrado, luego de presentar su jubilación al director del periódico. Tras su muerte se publicaron obras como Humo de pipa, La casa vieja y Antología humorística, que contribuyeron a preservar su trabajo.