Cada segundo domingo de agosto, celebramos el Día del Niño, una fecha que invita a reconocer los derechos de la infancia y a reflexionar sobre la importancia de garantizar espacios para su desarrollo, aprendizaje y bienestar. Su origen se remonta a las iniciativas impulsadas durante el siglo XX por la comunidad internacional para proteger a niños y niñas, promoviendo el acceso a la educación, la cultura y el juego. En ese contexto, la literatura infantil ha ocupado un lugar fundamental, al ofrecer historias que acompañan el crecimiento, estimulan la imaginación y acercan la lectura desde los primeros años.
En Chile, este ámbito ha dado origen a una tradición literaria que ha trascendido generaciones. A lo largo del tiempo, diversas casas editoriales han contribuido a formar un catálogo diverso para niños y jóvenes, incorporando tanto autores nacionales como traducciones de obras fundamentales de la literatura universal. Junto a ellas, bibliotecas, mediadores de lectura y ferias del libro de todo el país han desempeñado un papel clave en acercar estos títulos a nuevos lectores.
Entre las figuras que marcaron el desarrollo de la literatura infantil chilena destacan Marcela Paz, creadora de Papelucho; Hernán del Solar; Alicia Morel y Saúl Schkolnik. A ellas se suma Marta Brunet, cuya obra Cuentos para Marisol (1938) es considerada uno de los títulos fundamentales de este género. Coincidentemente, Brunet nació un 9 de agosto, la misma fecha en que este año se conmemora el Día del Niño en Chile.
En las últimas décadas, el panorama se ha enriquecido con autoras y autores como María José Ferrada, Paloma Valdivia, Lola Larra, Pepe Pelayo y Camila Valenzuela, cuyas obras han ampliado las temáticas y formatos de la literatura infantil y juvenil.
La relevancia de este campo también se refleja en los reconocimientos que distinguen a sus creadores. En Chile existen premios como el Premio Marta Brunet de Literatura Infantil y Juvenil, la Medalla Colibrí de IBBY Chile y el Premio El Barco de Vapor, mientras que, a nivel internacional, destacan el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, obtenido por María José Ferrada en 2021, la selección The White Ravens y los Bologna Ragazzi Awards, referentes para la producción editorial dirigida a las infancias.