Stella Díaz Varín nació el 11 de agosto de 1926 en La Serena. Integrante de la Generación Literaria de 1950, llegó a Santiago en 1947 para estudiar Medicina, carrera que abandonó para integrarse a los círculos culturales de la época. Fue parte de la Alianza de Intelectuales de Chile, participó en la Sociedad de Escritores de Chile y frecuentó la bohemia de El Bosco, donde compartió con figuras como Enrique Lihn, Jorge Teillier, José Donoso y Alejandro Jodorowsky.

En 1949 publicó “Razón de mi ser”, su primer libro, al que siguieron “Sinfonía del hombre fósil” (1953), “Tiempo, medida imaginaria” (1959) y “Los dones previsibles” (1986), libro que recibió el Premio Pedro de Oña. En sus poemas abordó la muerte, la soledad y la condición femenina, desde un lenguaje marcado por imágenes y asociaciones poco convencionales para su tiempo. Su obra fue incluida en distintas antologías de poesía chilena, aunque el reconocimiento crítico a su trayectoria llegó de manera tardía.

Su personalidad también contribuyó a convertirla en una figura reconocible de nuestra literatura. “La Colorina”, como fue conocida, tuvo una vida ligada a la bohemia y mantuvo una posición crítica frente a la imagen tradicional del poeta. “La poesía, si tú la pudieras definir —porque es indefinible— es un arranque sentimental”, dijo en una de sus entrevistas. También cuestionó las condiciones en que se desarrollaba el oficio literario y defendió la necesidad de que quienes crean pudieran hacerlo con mayor seguridad y dignidad.

Stella Díaz Varín falleció en junio de 2006, pocos días después de recibir el Fondo del Libro por “Stella extragaláctica”. A un siglo de su nacimiento, sus escritos siguen siendo una referencia para comprender nuestra poesía y el lugar de las mujeres en esta historia.