Pablo de Rokha nació el 17 de octubre de 1894 en Licantén, Región del Maule, y con el paso de los años se convirtió en una de las figuras más reconocidas y contestatarias de la poesía chilena del siglo XX. Su nombre real era Carlos Díaz Loyola y desde joven mostró una actitud crítica frente al conservadurismo cultural de su época, una postura que mantuvo a lo largo de su trayectoria literaria.
Tras trasladarse a Santiago, entró en contacto con escritores e intelectuales vinculados a las vanguardias, entre ellos Vicente Huidobro. También se acercó a la filosofía de Friedrich Nietzsche y a la poesía de Walt Whitman, influencias que contribuyeron a definir una obra marcada por la experimentación y el interés por los conflictos sociales y políticos.
En 1922 publicó Los gemidos, una de sus obras más representativas de su primera etapa, que no tuvo una buena recepción por parte de la crítica de entonces. Su producción literaria evolucionó junto con los acontecimientos políticos de su época. Desde la década de 1930, su compromiso con el marxismo y su militancia en el Partido Comunista se reflejaron en libros como Imprecación a la bestia fascista (1937) y Cinco cantos rojos (1938). En 1939 fundó la revista Multitud, que posteriormente también funcionó como editorial.
En sus últimos años, la muerte de su esposa, la también poeta Winétt de Rokha, marcó una nueva etapa en su escritura, visible en Fuego negro (1953). Su trayectoria también estuvo marcada por las polémicas, entre ellas su conocida rivalidad con Pablo Neruda, a quien cuestionó públicamente a través de sus escritos.
En 1965 recibió el Premio Nacional de Literatura, en reconocimiento a una obra que desafió las convenciones literarias y exploró nuevas formas de expresión. Falleció el 10 de septiembre de 1968, a los 73 años, dejando una producción poética que ocupa un lugar singular en la literatura chilena.