Del trabajo de Oreste Plath a los juegos de mesa: una tradición que sigue creciendo

Del trabajo de Oreste Plath a los juegos de mesa: una tradición que sigue creciendo

Oreste Plath, seudónimo de César Octavio Müller Leiva, dedicó buena parte de su vida a recorrer Chile y recopilar sus expresiones de cultura popular. Folclorólogo, escritor e investigador, se interesó por los mitos, leyendas, costumbres, comidas, personajes y juegos que formaban parte de la vida cotidiana del país. Ese trabajo lo llevó a publicar más de 40 obras y a convertirse en una figura fundamental para el estudio del folclore nacional.

Su vínculo con los juegos quedó especialmente recogido en obras como “Baraja de Chile” (1946) y “Aproximación histórica-folklórica de los juegos en Chile” (1986), donde documentó juegos y otras manifestaciones de la cultura popular. En reconocimiento a este trabajo, desde 2021 cada 13 de agosto se conmemora el Día Nacional del Juego de Mesa, fecha que coincide con su natalicio.

La celebración también permite mirar el presente de una actividad que ha encontrado nuevos espacios en nuestro país. Diseñadores, ilustradores, autores, editoriales, tiendas, comunidades y divulgadores han dado forma a una industria que sigue creciendo y que ha convertido el juego en una manera de crear, aprender, contar historias y encontrarse. En los últimos años, distintas propuestas también se han sumado a encuentros tradicionales encuentros literarios, como FILSA y la Feria del Libro de Viña del Mar, acercando sus novedades a nuevos públicos.

Desde la Cámara Chilena del Libro, saludamos en esta fecha a quienes forman parte de este creciente universo creativo y contribuyen a que los juegos de mesa sigan ganando espacio en nuestro país.

Stella Díaz Varín: A 100 años del nacimiento de “La Colorina”

Stella Díaz Varín: A 100 años del nacimiento de “La Colorina”

Stella Díaz Varín nació el 11 de agosto de 1926 en La Serena. Integrante de la Generación Literaria de 1950, llegó a Santiago en 1947 para estudiar Medicina, carrera que abandonó para integrarse a los círculos culturales de la época. Fue parte de la Alianza de Intelectuales de Chile, participó en la Sociedad de Escritores de Chile y frecuentó la bohemia de El Bosco, donde compartió con figuras como Enrique Lihn, Jorge Teillier, José Donoso y Alejandro Jodorowsky.

En 1949 publicó “Razón de mi ser”, su primer libro, al que siguieron “Sinfonía del hombre fósil” (1953), “Tiempo, medida imaginaria” (1959) y “Los dones previsibles” (1986), libro que recibió el Premio Pedro de Oña. En sus poemas abordó la muerte, la soledad y la condición femenina, desde un lenguaje marcado por imágenes y asociaciones poco convencionales para su tiempo. Su obra fue incluida en distintas antologías de poesía chilena, aunque el reconocimiento crítico a su trayectoria llegó de manera tardía.

Su personalidad también contribuyó a convertirla en una figura reconocible de nuestra literatura. “La Colorina”, como fue conocida, tuvo una vida ligada a la bohemia y mantuvo una posición crítica frente a la imagen tradicional del poeta. “La poesía, si tú la pudieras definir —porque es indefinible— es un arranque sentimental”, dijo en una de sus entrevistas. También cuestionó las condiciones en que se desarrollaba el oficio literario y defendió la necesidad de que quienes crean pudieran hacerlo con mayor seguridad y dignidad.

Stella Díaz Varín falleció en junio de 2006, pocos días después de recibir el Fondo del Libro por “Stella extragaláctica”. A un siglo de su nacimiento, sus escritos siguen siendo una referencia para comprender nuestra poesía y el lugar de las mujeres en esta historia.

Un recorrido por la literatura infantil en este Día del Niño

Un recorrido por la literatura infantil en este Día del Niño

Cada segundo domingo de agosto, celebramos el Día del Niño, una fecha que invita a reconocer los derechos de la infancia y a reflexionar sobre la importancia de garantizar espacios para su desarrollo, aprendizaje y bienestar. Su origen se remonta a las iniciativas impulsadas durante el siglo XX por la comunidad internacional para proteger a niños y niñas, promoviendo el acceso a la educación, la cultura y el juego. En ese contexto, la literatura infantil ha ocupado un lugar fundamental, al ofrecer historias que acompañan el crecimiento, estimulan la imaginación y acercan la lectura desde los primeros años.

En Chile, este ámbito ha dado origen a una tradición literaria que ha trascendido generaciones. A lo largo del tiempo, diversas casas editoriales han contribuido a formar un catálogo diverso para niños y jóvenes, incorporando tanto autores nacionales como traducciones de obras fundamentales de la literatura universal. Junto a ellas, bibliotecas, mediadores de lectura y ferias del libro de todo el país han desempeñado un papel clave en acercar estos títulos a nuevos lectores.

Entre las figuras que marcaron el desarrollo de la literatura infantil chilena destacan Marcela Paz, creadora de Papelucho; Hernán del Solar; Alicia Morel y Saúl Schkolnik. A ellas se suma Marta Brunet, cuya obra Cuentos para Marisol (1938) es considerada uno de los títulos fundamentales de este género. Coincidentemente, Brunet nació un 9 de agosto, la misma fecha en que este año se conmemora el Día del Niño en Chile.

En las últimas décadas, el panorama se ha enriquecido con autoras y autores como María José Ferrada, Paloma Valdivia, Lola Larra, Pepe Pelayo y Camila Valenzuela, cuyas obras han ampliado las temáticas y formatos de la literatura infantil y juvenil.

La relevancia de este campo también se refleja en los reconocimientos que distinguen a sus creadores. En Chile existen premios como el Premio Marta Brunet de Literatura Infantil y Juvenil, la Medalla Colibrí de IBBY Chile y el Premio El Barco de Vapor, mientras que, a nivel internacional, destacan el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, obtenido por María José Ferrada en 2021, la selección The White Ravens y los Bologna Ragazzi Awards, referentes para la producción editorial dirigida a las infancias.

A 129 años del nacimiento de Marta Brunet, referente internacional  de la literatura infantil y Premio Nacional de Literatura

A 129 años del nacimiento de Marta Brunet, referente internacional  de la literatura infantil y Premio Nacional de Literatura

Para varias generaciones de lectores, los textos de Marta Brunet fueron una puerta de entrada a la literatura. Cuentos para Marisol (1938) es uno de los ejemplos más recordados. Sin embargo, la escritora, nacida el 9 de agosto de 1897 en Chillán, desarrolló una extensa trayectoria como novelista, cuentista y periodista, que la llevó a recibir el Premio Nacional de Literatura en 1961, convirtiéndose en la segunda mujer en obtener este reconocimiento.

Su debut literario llegó con Montaña adentro (1923), novela ambientada en el mundo rural del sur de Chile que abrió el camino a una producción que incluye títulos como Humo hacia el sur, Raíz del sueño y María Nadie. A lo largo de su carrera, su narrativa evolucionó desde el criollismo hacia una exploración más profunda de la psicología de sus personajes.

Además de su trabajo como escritora, Brunet ejerció el periodismo durante casi cuatro décadas. Fue redactora y directora de la revista Familia, colaboró con diversos medios nacionales e internacionales y también desempeñó funciones diplomáticas como cónsul y agregada cultural en Argentina, Brasil y Uruguay.

Con ocho novelas, siete libros de cuentos y una amplia producción periodística, Marta Brunet ocupa un lugar destacado en la literatura chilena del siglo XX. En la actualidad, su obra continúa vigente tanto por su aporte a la narrativa nacional como por su contribución a la literatura infantil.

Recordamos a Jenaro Prieto, novelista y cronista de la sociedad chilena

Recordamos a Jenaro Prieto, novelista y cronista de la sociedad chilena

El pasado miércoles 5 de agosto conmemoramos el nacimiento de Jenaro Prieto, escritor, periodista y abogado, reconocido por su mirada crítica sobre la sociedad chilena de su época y por un estilo que combinó humor, ironía y sátira. Aunque también incursionó en la política y la pintura, fue en la literatura y el periodismo donde más se le recuerda, especialmente a través de las páginas de El Diario Ilustrado, medio que marcó su vida hasta el final de sus días.

Su obra literaria alcanzó amplia notoriedad con El socio, publicada en 1928 y que sigue siendo reeditada en la actualidad. La novela tuvo una rápida recepción entre los lectores, agotó su primera edición en menos de un mes, fue traducida a distintos idiomas y dio origen a una serie de adaptaciones teatrales. Sin embargo, dos años antes había debutado en la narrativa con Un muerto de mal criterio, mientras que en paralelo reunió parte de su producción periodística en los libros Pluma en ristre y Con sordina.

A lo largo de su carrera, Prieto utilizó el humor como una herramienta para comentar la actualidad política, social y cultural del país. Firmaba sus artículos con la letra "P", una marca que pronto se hizo reconocible entre los lectores, y desde sus columnas defendió la libertad de expresión, abordando la contingencia con una mirada crítica que lo convirtió en una de las voces más influyentes del periodismo chileno de la primera mitad del siglo XX.

Jenaro Prieto falleció el 5 de marzo de 1946, el mismo día en que terminaba su vínculo con El Diario Ilustrado, luego de presentar su jubilación al director del periódico. Tras su muerte se publicaron obras como Humo de pipa, La casa vieja y Antología humorística, que contribuyeron a preservar su trabajo.

Alicia Morel: una vida dedicada a la literatura infantil y juvenil

Alicia Morel: una vida dedicada a la literatura infantil y juvenil

Este domingo 26 de julio se cumplen 105 años del nacimiento de Alicia Morel, una de las principales autoras de nuestra literatura infantil. Nacida en Santiago en 1921, desde pequeña estuvo rodeada de libros y relatos que alimentaron su imaginación, con autores como Hans Christian Andersen, Charles Perrault, Selma Lagerlöf, Lewis Carroll, Oscar Wilde y los hermanos Grimm, entre sus primeras lecturas.

Su camino como escritora comenzó tempranamente. En 1938, a los 17 años, su padre publicó una pequeña edición de “En el campo y la ciudad”, un poemario que reunía textos que Alicia había comenzado a escribir desde los doce años. Dos años más tarde aparecería “Juanilla, Juanillo y la Abuela”, considerada su primera publicación para niños. Desde entonces, desarrolló una extensa obra que recorrió la poesía, la novela, el cuento, el ensayo y las leyendas chilenas, además de la dramaturgia y la creación de historias para títeres y teatro infantil.

A lo largo de su trayectoria, Morel también tuvo un importante vínculo con la radio, la educación y la promoción de la lectura. Sus personajes La Hormiguita Cantora y el Duende Melodía nacieron en la década de 1950 y llegaron a las audiencias infantiles a través de programas radioteatralizados, antes de convertirse en libros ilustrados por Elena Poirier. También colaboró con revistas y proyectos educativos, fue una de las fundadoras de la sección chilena de IBBY y presidió esta organización en 1968. Como autora y traductora, entre sus trabajos se encuentran versiones de “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, y “La fiesta en el Jardín”, de Katherine Mansfield.

Su obra ha acompañado a varias generaciones de lectores y ha recibido importantes reconocimientos, entre ellos su inclusión en la Lista de Honor IBBY por “El increíble mundo de Llanca y Cuentos Araucanos. La gente de la Tierra”. También destacó su trabajo junto a Marcela Paz en “Perico trepa por Chile”, novela que ha alcanzado 36 ediciones. En el año 2000 fue seleccionada por Chile al Premio Internacional Hans Christian Andersen del IBBY.

Alicia Morel falleció en 2017, a los 95 años, dejando un recuerdo eterno en la literatura infantil y juvenil.