Por el recuerdo de Julio Retamal Favereau y José Luis Samaniego Aldazábal

Por el recuerdo de Julio Retamal Favereau y José Luis Samaniego Aldazábal

El pasado lunes 17 de junio recibimos dos tristes noticias, el fallecimiento de Julio Retamal Favereau y José Luis Samaniego Aldazábal, dos figuras fundamentales para el desarrollo intelectual y cultural de nuestro país.

Julio Retamal, historiador, filósofo y académico, dedicó su vida a la formación de nuevas generaciones desde distintas casas de estudios y fue uno de los fundadores del legendario Teatro ICTUS en 1956.

Entre sus obras más reconocidas destacan “Y después de Occidente, ¿qué?”, publicado originalmente en 1981, y su trabajo en genealogía plasmado en “Familias fundadoras de Chile”. Además, en mayo de 2022, recibió la medalla 40 Años Universidad Gabriela Mistral en reconocimiento a su destacada labor formadora en dicha casa de estudios.

Por su parte, José Luis Samaniego, Profesor Emérito y primer decano de la Facultad de Letras de la UC, dejó huella en la enseñanza del español en Chile.

Lingüista, académico y miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, impulsó la investigación, los estudios de posgrado y contribuyó activamente a la mejora del currículo escolar nacional.

Integró la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL), la Sociedad Chilena de Lingüística (SOCHIL) y la Asociación Latinoamericana del Análisis del Discurso (ALED).

Además, fue coordinador del área lingüística de Chile ante la Comisión Interacadémica de la Nueva gramática de la lengua española y presidió, entre 1994 y 2012, el jurado que otorga anualmente el Premio de Literatura José Nuez Martín, que alterna entre obras narrativas y dramáticas.

Ambos dedicaron su vida a las letras, al pensamiento y a la formación de lectores críticos. Su legado perdurará en sus obras y en todos quienes tuvimos el privilegio de conocerlos y aprender de ellos.

Enviamos nuestras más profundas condolencias a sus familias, colegas y amigos.

Recorriendo la historia del Premio Nacional de Literatura: Década de 1980

Recorriendo la historia del Premio Nacional de Literatura: Década de 1980

En la semana en que celebramos la entrada en vigencia de la ley que confirma la entrega anual del Premio Nacional de Literatura, les compartimos a los autores ganadores de este reconocimiento durante la década de los ochenta, destacando la alternancia entre novelistas y poetas y la presencia de una de las voces más reconocidas de nuestra literatura.

En 1980, el galardón fue otorgado a Roque Esteban Scarpa, novelista y ensayista, autor de obras como “Mortal mantenimiento” (1942) y “Una mujer nada de tonta” (1976). Mientras que en 1982, el premio fue para Marcela Paz, creadora de “Papelucho”, uno de los personajes más queridos de la literatura infantil chilena, y autora también de “Perico trepa por Chile” (1978).

Dos años más tarde, en 1984, fue distinguido Braulio Arenas, poeta, dramaturgo y novelista vinculado al grupo surrealista Mandrágora, con obras como “Adiós a la familia” (1961) y “El laberinto de Greta” (1971). Mientras que en 1986, el premio recayó en Enrique Campos Menéndez, por su trayectoria como narrador y autor de textos como “Kupén: cuentos de la Tierra del Fuego” (1940).

Finalmente, en 1988, fue el turno del poeta Eduardo Anguita, reconocido por obras como “Venus en el pudridero” (1967), que consolidaron su figura en la poesía chilena del siglo XX.

Escritor Fernando Nadal destaca con “La daga del rey” en la Feria del Libro de Madrid

Escritor Fernando Nadal destaca con “La daga del rey” en la Feria del Libro de Madrid

Tras casi cuarenta años dedicado al periodismo económico y la comunicación empresarial, el escritor Fernando Nadal decidió dejarlo todo para trasladarse al Medievo en su nueva novela. Nacido en Menorca y nacionalizado chileno, Nadal se define como un viajero curioso, impulsado más por las dudas que por las certezas, y convencido de que solo a través del pasado podemos comprender el presente.

Ese impulso lo llevó a escribir “La daga del rey”, su tercera obra publicada, una novela histórica centrada en la figura de don Álvaro de Luna, un bastardo de poco linaje, mano derecha de Juan II de Castilla y uno de los personajes más influyentes y controvertidos del siglo XV español. Decapitado en 1453, su ascenso, poder y caída son el eje de un relato que ahonda en las complejidades detrás del poder.

La novela ha sido destacada por la crítica por su capacidad de reconstrucción histórica y profundidad narrativa. Fue una de las presentaciones destacadas de su casa editorial en la reciente Feria del Libro de Madrid en el Parque del Retiro.

Una obra ideal para quienes disfrutan de la historia narrada con pulso literario y rigor documental.

Padres en la literatura chilena: Tres relatos que retratan la paternidad desde lo más íntimo

Padres en la literatura chilena: Tres relatos que retratan la paternidad desde lo más íntimo

En el marco de una nueva celebración del Día del Padre, recordamos cómo nuestra literatura ha sabido plasmar, desde distintas perspectivas, el rol paterno en relatos cargados de emoción, conflicto y humanidad. Desde el padre resistente y fuerte, hasta aquel marcado por el exilio o la ausencia, estos personajes abren una puerta a comprender los lazos familiares, el paso del tiempo y los relatos que se transmiten entre generaciones.

Uno de los acercamientos más recientes y conmovedores a la figura paterna está en “Materia gris”, del poeta Andrés Anwandter. En su noveno libro, el autor explora su presente como padre desde una voz íntima, que también recuerda la infancia en dictadura y la adultez en tiempos de transición, a través de una serie de poemas que abordan la crianza, la nostalgia y el asombro de lo cotidiano. Un retrato honesto y sensible del ejercicio de ser padre hoy.

Desde otro ángulo, la novela “Missing” de Alberto Fuguet nos muestra una búsqueda personal y emocional: la del tío Carlos, una figura excéntrica y lejana que se transforma en un reflejo del propio padre del autor. Ambientada entre Chile y Estados Unidos, la historia aborda temas como el exilio, la identidad y la compleja red de vínculos familiares, explorando nuevas dimensiones de la paternidad, a través la admiración, la nostalgia y el cuestionamiento.

Finalmente, en “Bosque quemado”, el guionista y escritor Roberto Brodsky narra en primera persona la vida de Moisés, un cardiólogo comunista y judío que debe abandonar Chile tras el golpe militar. La novela, contada por uno de sus hijos, retrata el exilio, el envejecimiento y la pérdida de identidad, a la vez que rinde homenaje al vínculo profundo entre un padre y su descendencia.

Estas obras nos invitan a reflexionar acerca de lo que significa ser padre y ser hijo, y sobre cómo la literatura sigue siendo un espacio para explorar estos vínculos únicos.

Recorriendo la historia del Premio Nacional de Literatura: Década de 1970

Recorriendo la historia del Premio Nacional de Literatura: Década de 1970

Continuando con nuestro especial dedicado a la historia de los ganadores del Premio Nacional de Literatura, llegamos a la década de 1970, un periodo profundamente marcado por los cambios políticos y sociales que vivió Chile tras el Golpe de Estado.

La literatura, como reflejo de su tiempo, no estuvo ajena a estas transformaciones. Hasta 1972, el galardón se entregó anualmente, pero a partir del 8 de enero de ese año, pasó a ser bienal.

Durante esta década, fueron distinguidos autores de diversas trayectorias y géneros, cuyas obras enriquecieron el patrimonio literario nacional. En 1970, el novelista Carlos Droguett fue reconocido por su poderosa narrativa, destacando títulos como “Sesenta muertos en la escalera” y “Eloy”. Le siguió en 1971 el poeta Humberto Díaz Casanueva, autor de “El aventurero de Saba”, cuya obra se caracterizó por un lenguaje lírico e intenso.

En 1972, el premio recayó en Edgardo Garrido, novelista de larga trayectoria con títulos como “El barco inmóvil” y “El hombre en la montaña”. Dos años más tarde fue el turno de Sady Zañartu, conocido por su capacidad para retratar la historia y las tradiciones urbanas de Santiago, como en “La sombra del corregidor” y “Calles viejas”.

El poeta y pensador Arturo Aldunate Phillips fue galardonado en 1976, con una obra que combinó ciencia, filosofía y lírica, destacando títulos como “Matemática y poesía” y “Los robots no tienen a Dios en el corazón”. Finalmente, en 1978, el ensayista y filólogo Rodolfo Oroz recibió el reconocimiento por su trabajo dedicado al estudio del lenguaje, especialmente en obras como “La lengua castellana en Chile”.